A finales de diciembre lo teníamos claro, tal vez con cuatro puntos tendríamos la fase de ascenso garantizada. Aún así sabíamos que habría que seguir al mismo nivel de buen juego y no ha sido posible. Tal vez la inactividad de la navidad, los aplazamientos por COVID-19 o por filomena, nos han hecho dar un bajón de juego y de confianza que nos ha sentenciado poco a poco. O tal vez no el arranque liguero fue demasiado bueno y ahora nos acercamos más a la realidad, quien sabe.

Lo que esta claro es que al final hemos cosechado lo sembrado y en la tarde de ayer no se perdió nada, como bien comentaba después del partido el capitán Jorge Ruiz, ayer sólo fue el final de una fase que poco a poco se fue diluyendo.

El encuentro empezó con la tensión obvia entre dos equipos que se lo estaban jugando todo, quien ganaba tenía todo el premio y se lo llevo todo el Soliss FS Talavera. Se notaba en los primeros minutos el respeto mutuo, el partido no era brillante y ambos equipos pensaban más en no hacer el error que en buscar la ventaja. Poco a poco nos fuimos haciendo con el balón ante un rival que se mostraba cómodo y esperando su oportunidad, nada nuevo, sabíamos que eso iba a pasar.

El partido iba cogiendo cada vez más ritmo y aparecieron los árbitros para ser los protagonistas en un partido que no merecía su presencia. No fueron los culpables del marcador final de 2-6, pero si tuvieron, participaron en la decisión de por donde iba el camino del encuentro. Como decíamos el encuentro fue cogiendo ritmo y velocidad y los jugadores fueron arriesgando más y más, colocando faltas en su casillero. Pero de una jugada donde hubo hasta tres posibles faltas sobre Cristian, se paso a una contra del Talavera donde todo acabo en doble penalti a favor del rival.

Doce metros y gol visitante, cuando mejor estábamos y ahí se acabo todo, un minuto de confusión, de verlo todo perdido, de no saber reaccionar y nos encontramos con otros dos tantos en contra y con un angustiante 0-3 en contra, resultado con el que llegamos al descanso.

Desde la grada, vimos volver a nuestro equipo con la esperanza de la remontada, sabiendo que veinte minutos en Villafontana son siempre muy largos, pero nada más empezar llega el 0-4. Había que seguir viendo que nada ya era posible, que a partir de ahora la lucha es por no descender de categoría y fueron pasando los minutos. Al final dos tantos obra de Carlitos y Chispi, maquillaron un poco el resultado final de 2-6.

Y se acabó, ya no hay más a partir del pitido final sólo queda pensar en seguir peleando y en volver más fuertes que nunca, para lograr mantener la categoría, porque por plantilla, por afición y por Club es donde tenemos que estar.